Todas las empresas y negocios quieren aparecer en los primeros puestos de los buscadores cuando la gente hace una consulta referida a algo relacionado con los productos o servicios que ofrecen.
Los buscadores, y especialmente Google, que es el más usado del mundo, analizan todas las páginas web para rankearlas y posicionarlas en los resultados de búsqueda utilizando algoritmos especiales basados en la inteligencia artificial.
Hay muchos factores de una página o sitio web que estos algoritmos tienen en cuenta, como por ejemplo la velocidad de carga, la relevancia (mide el interés de la gente en la página), los enlaces a otras páginas, la seguridad, el contenido y otros.
En cuanto al contenido: tienen en cuenta la calidad, la cantidad y la actualización o renovación. Las palabras clave utilizadas y la forma en que se las utilizan tienen mucha importancia. Es por eso que muchos sitios tienen una sección de noticias o blogs donde permanentemente colocan contenido de interés general relacionado con lo que hacen o venden. Por ejemplo, una fábrica de pañales puede subir un artículo a su blog que se titule: “las 5 mejores formas de cambiar a tu bebé”, o “la importancia de amamantar en un ambiente tranquilo”. Como vemos, el segundo artículo no estaría directamente relacionado a los pañales, pero es obvio que una mamá que está amamantando seguramente los utiliza, y de esta manera la empresa no solo mejora su posición en el ranking de los buscadores subiendo contenido de calidad, sino que va generando un vínculo con sus potenciales clientes.
Los algoritmos se conocen por sus siglas en inglés como SEO (Search Engine Otimization), que se traduce como Motor de Optimización de Búsquedas. La idea es intentar ofrecer, a las personas que realizan una búsqueda, los mejores resultados posibles con el fin de que tengan una experiencia satisfactoria y sigan utilizando el mismo buscador. Este es uno de los secretos del gran éxito que tuvo Google, que al poco de aparecer desplazó a los buscadores más populares de ese momento.
¿Y qué hacen muchas empresas para producir los artículos?
Contratan a redactores o creadores de contenidos.
El oficio de creador o creadora de contenidos es poco conocido aún, pero es una actividad que de a poco se va expandiendo. Lo más común es encargarles uno o varios artículos sobre algún tema específico. Los artículos suelen ser de 500 a 1000 palabras de extensión.
Si bien hay redactores que se especializan en algún tema determinado, muchos otros escriben sobre diferentes temáticas, realizando una investigación previa sobre los que ya está escrito en la web acerca del tema encargado.
Como en todas la áreas, hay quienes hacen bien su trabajo y quienes no. Por eso muchas veces encontramos artículos exactamente iguales en sitios diferentes.
Algunas cualidades que debe tener un buen creador de contenido son: Creatividad, riqueza en el lenguaje, curiosidad, empatía, buena ortografía, claridad conceptual y conocimiento sobre SEO, ya que los motores de búsqueda toman en cuenta la densidad de palabras clave (cantidad de palabras clave con respecto al total de palabras del artículo), el uso de los títulos, subtítulos, textos resaltados en negritas y otros.
Pero la redacción de artículos para blogs no es la única actividad de un redactor de contenido: también pueden hacer optimización para SEO de artículos existentes, curación de artículos (corrección gramatical, ortográfica, etc.), email marketing, guiones para videos publicitarios o cartas de ventas.
El copywritting, que significa redacción persuasiva, es la técnica que se utiliza para la redacción de cartas de ventas y el diseño de páginas de aterrizaje. Es la especialización que mejor se cotiza en el rubro de la creación de contenidos.
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